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“LOS CUERPOS SUTILES DEL
HOMBRE”
enseñanzas
para la nueva era
PARTE1
Francisco
Redondo Segura
Conocerse a
si mismo
En esta primera parte de nuestros estudios del HOMBRE y sus
CUERPOS, vamos a tratar de aclarar y definir en la medida de
nuestras posibilidades cuales son los INSTRUMENTOS, VEHÍCULOS y
CUERPOS por los cuales el hombre como ALMA y CONCIENCIA puede actuar
y manifestarse en cualquiera de los diferentes Planos, Mundos o
Dimensiones del Cosmos estudiados en un capítulo anterior. Esto nos
dará una amplia y verdadera visión para comprender cual es el
"VERDADERO EQUIPO" que dispone el hombre para
exteriorizarse y evolucionar en la vida de su manifestación.
Conocerse a sí mismo es necesario, si queremos
alcanzar algún grado de Sabiduría. Conocerse es llegar a ser
consciente de los diferentes CUERPOS, que componen nuestra verdadera
naturaleza, tanto humana como divina; conocer la composición como
estructura, no tan sólo de nuestro mecanismo físico, sino también
del psíquico, mental y espiritual de nuestro verdadero ser; desde
los "cuerpos" más densos hasta los más sutiles; de los
PRINCIPIOS que animan dichos cuerpos, de las necesidades que nos
hacen sentir y de los estados de conciencia que les corresponden.
Todos nos hemos observado un poco, y tratamos de conocer cuales son
algunas de nuestras tendencias, buenas o malas, mentales o
emocionales, y decimos: ¡Ya me conozco! Pero todavía no nos
conocemos, ni siquiera nos hemos aproximado a nuestro mundo
interior. En realidad, hoy en día, no existe ninguna representación
del ser humano completa que abarque íntegramente su gran
complejidad; por ello no hay que extrañarse de que las Religiones y
los diferentes sistemas filosóficos no hayan tenido la misma
concepción de su estructura y composición integral. En su libro
“La Vida Psíquica: elementos y estructuras”, el Señor Oraam
Mikhaël Aivanhov, expone muy acertadamente:
“Los Hindúes, por ejemplo, dividen al hombre en 7, y los Teósofos
también han adoptado esta división. Los Astrólogos lo dividen en
12, en correspondencia con los doce signos del Zodiaco, y los
alquimistas en 4, de acuerdo con los cuatro elementos. Los
Cabalistas han escogido el 4 y el 10: los cuatro mundos y los 10
Sefirots. En la Religión de los Antiguos Persas, el mazdeísmo, y
después en el maniqueísmo, el hombre se divide en 2, de acuerdo
con los dos principios del BIEN y del MAL, de la Luz y las
Tinieblas, Ormuzd y Ahrimán. En cuanto a los cristianos, a menudo
lo dividen en 3: Cuerpo, Alma y Espíritu. Aún añadiremos que
ciertos esoteristas han escogido la división del 9, porque repiten
el tres en los tres mundos, Físico, Espiritual y Divino.
¿Dónde está
la verdad?
Está en todos. Depende del punto de vista con el que se observe al
hombre. Por eso no hay que rechazar ninguna de estas divisiones.
Estas divisiones sólo son medios para presentar tal o cual aspecto
de la realidad. No se contradicen entre ellas porque cada una es
verdadera desde un punto de vista distinto.
Cuando escuchamos estas afirmaciones, aparentemente tan extrañas,
que el hombre posee o poseemos varios cuerpos, surge en la mente de
cualquier persona normal una sonrisa de escepticismo natural. Pero
debemos comprender, que el ser humano no nace como cuerpo físico y
después lo habita un alma, su andanza en el universo no empieza aquí
en este planeta y en este plano físico. Sino que él “desciende
desde lo alto” y se introduce en un cuerpecito de bebé y le da la
vida. Antes de nacer, nuestro Ser ya esta en otros planos, en otras
dimensiones, por lo tanto allí también necesita “cuerpos
sutiles” para moverse o manifestarse como en el mundo físico. Por
lo tanto, cuando nacemos ya poseemos varios cuerpos o vehículos de
energías diferentes, aunque ahora no todos sean consciente de ello.
¿Para que
sirven dichos cuerpos?
Primeramente
hay que aclarar que nuestro verdadero “YO” no es ninguno de
estos cuerpos. No hay que confundir al traje que nos ponemos para
vestirnos, con la persona que se viste. Nuestro Ser Superior, que en
los estudios esotéricos recibe el nombre de “Mónada” o “Espíritu”,
por residir en el Plano Monádico, es una Entidad de tal Luminosidad
y Belleza que difícilmente, debido a Su altísimo estado de vibración,
puede descender a los planos más densos de la creación y
experimentar allí, o manifestarse plenamente con todo su poder y
gloria. Ese es uno de los propósitos o misterios de la Vida del
Hombre. Manifestar toda Su Gloria como hijo de Dios en el plano físico
y a través de un cuerpo denso. Cuando se alcanza tal supremo estado
de manifestación, entonces “REDIMIMOS LA MATERIA” creando un
canal perfecto de unión entre lo superior y lo inferior, entre el
Cielo y la Tierra, tal es la Gran Obra.
Para conseguir este descenso en la ardua tarea de inclusión, el Espíritu
se va rodeando, plano tras plano de vestiduras más densas, hasta
alcanzar el último vehículo de manifestación que llamamos Cuerpo
Físico. Anteriormente se ha tenido que recubrir necesariamente de
un Cuerpo Mental, y de un Cuerpo Astral. El conjunto de estos TRES
CUERPOS, Mental, Astral y Físico, que corresponden a los niveles de
pensamiento, emoción y actuación respectivamente, es lo que esotéricamente
se denomina PERSONALIDAD. Así pues el hombre piensa, porque tiene
un cuerpo mental, siente porque tiene un cuerpo astral y actúa
porque tiene un cuerpo físico. Y mediante estos tres aspectos del
Ser, el hombre evoluciona a través de experimentar en dichos
planos, correspondiéndole a cada uno, diferentes estadios de
conciencia y percepción.
Estudiemos ahora cada cuerpo o vehículo inferior del hombre por
separado, lo que llamamos “PERSONALIDAD” o Cuaternario
inferior” después estudiaremos los Cuerpos Superiores. Estos son:
EL CUERPO FÍSICO,
o Denso.
ELCUERPO
ETÉRICO, Pránico o Vital.
-
EL CUERPO ASTRAL, Emocional o de Deseos.
-
EL CUERPO MENTAL.
EL CUERPO F Í S I
C O
No es necesario escribir mucho respecto a este cuerpo, porque la
naturaleza corpórea y el aspecto forma del mismo han sido objeto de
investigaciones y tema de reflexión y discusión de los pensadores
durante muchos siglos. Muchas de las conclusiones a las que han
llegado son fundamentalmente correctas. Los postulados dados a
continuación pueden servir como orientaciones reflexivas:
Todos nosotros tenemos una FORMA y mediante esa forma hacemos cosas
en la vida. El Cuerpo Físico tiene 5 sentidos, y mediante ellos el
ser interno percibe la vida física. Todas las relaciones del hombre
con el mundo están ligadas a los cinco sentidos. Por esa razón se
afana en aprovechar al máximo sus posibilidades y, sobre todo
multiplicar las sensaciones sensorias, algunas son más o menos
necesarias, más o menos intensas. Pero a medida que el hombre va
evolucionando espiritualmente, van apareciendo para su conciencia
otros sentidos, sensibilizándose en otros aspectos más elevados, y
más placenteros. Si bien es cierto e importante recordar que las
percepciones basadas en los cinco sentidos tiene un límite, un tope
natural, como lo tiene cualquier instrumento creado. El querer
amplificarlos con métodos artificiales como las drogas o cualquier
estimulante artificial, no hace más que embrutecer al hombre.
- El hombre en su naturaleza corpórea, es una totalidad, una
UNIDAD. Dicha totalidad está subdividida en muchas partes y
organismos. Estas innumerables subdivisiones, sin embargo, actúan
en forma unida, siendo el cuerpo un todo correlacionado.
Dentro de nosotros
también tenemos LOS CINCO ELEMENTOS, que son:
l-
LA MATERIA o elemento TIERRA (la piel, las uñas, los huesos, el cabello).
2-
EL AGUA (en forma de sangre y secreciones).
3-
EL FUEGO (el calor que tenemos en nosotros).
4-
EL AIRE (nuestra actividad respiratoria).
5-
EL ÉTER o AKASHA (un aspecto del ESPACIO dentro de nosotros).
Diversos Nombres: Al Cuerpo Físico, también se le conoce como:
cuerpo denso, cuerpo sólido, el cuerpo de la apariencia, el
carruaje, la casa, el castillo, la forma, el Sthúla Sharira.
Cuando hablamos del cuerpo físico, es difícil separarlo de su
doble etérico, o cuerpo etérico, puesto que ambos funcionan en el
Plano Físico, están compuestos de materia física y son
abandonados por el hombre al tiempo de su muerte, y se desintegran
conjuntamente en el mundo físico cuando aquél pasa al astral. Las
dos pertenecen al plano físico por la materia de que están
formadas, y no pueden pasar del mismo; la conciencia que obra dentro
de ellas, se halla circunscrita a los límites físicos, y está
sujeta a las LEYES ordinarias del ESPACIO y del TIEMPO. Aún cuando
parcialmente separables, se separan rara vez durante la vida
terrestre.
EL CUERPO E
T É R I C O
Los nombres más utilizados para este cuerpo son: Cuerpo etérico,
cuerpo sutil, doble etéreo, cuerpo vital, etc.
El nombre de
DOBLE
ETÉREO
expresa exactamente la naturaleza y constitución de la parte más
sutil del cuerpo físico (como veremos a continuación, el cuerpo etérico
está íntimamente relacionado con el cuerpo físico denso, siendo
el cuerpo etérico su parte más sutil, pero dentro del Plano físico).
Es "ETÉREO" porque se compone de materia etérea, y
"DOBLE" por ser el duplicado exacto del cuerpo grosero, su
sombra energética, por decirlo así.
La ciencia física moderna afirma que todo cambio corporal, ya sea
en los músculos, en las células o en los nervios, está acompañado
por una acción ELÉCTRICA; y esto es probablemente la verdad hasta
en los cambios químicos que consecuentemente tiene lugar dentro de
cualquier organismo. De esto se tiene amplio testimonio obtenido por
cuidadosas observaciones con los galvanómetros más delicados.
DONDE QUIERA QUE OCURRA LA ACCIÓN ELÉCTRICA, EL ÉTER TIENE QUE
ESTAR PRESENTE, de modo, que la presencia de la corriente implica la
del éter, que compenetra a todo y a todo envuelve; ninguna partícula
de materia física se halla en contacto con otra, sino que cada una
flota en una atmósfera de éter. Aquí encontramos que lo que los
hombres científicos occidentales aseguran, como hipótesis
necesaria, los Iniciados y Ocultistas afirmaban como una observación
directa que puede probarse, pues el éter es de hecho tan visible
como una silla o una mesa, sólo que se necesita para percibirlo una
vista diferente de la física.
El cuerpo denso se construye en la MATRIZ de este cuerpo vital
durante la vida ANTENATAL. Este doble etéreo es perfectamente
visible a la vista ejercitada, siendo su color de un violáceo gris,
grosero o delicado en su textura, según el cuerpo denso sea grosero
o fino, energéticamente hablando.
Por medio del cuerpo etérico circula la vitalidad a lo largo de
los nervios del cuerpo, estos nervios físicos densos tienen su
contraparte etérica llamada CONDUCTOS NADIS, y por ellos circula lo
que los Orientales llaman PRANA, que vendría a ser como una energía
positiva y activa, vitalizando por su acción toda su contraparte más
densa, o sea el sistema nervioso del cuerpo humano. Por esta razón
generalmente en nuestra literatura se la menciona como el "VEHÍCULO
DE PRANA" al cuerpo etérico.
También en el cuerpo etérico encontramos numerosos CENTROS o
CHAKRAS, que son como núcleos de fuerza, que una vez actualizados
mediante métodos Ocultistas, y desarrollando altamente la
espiritual, nos dan las cualidades o PODERES SUPERIORES para que en
estas condiciones podamos obrar como verdaderos Hijos de Dios, con
toda sus Potencias Actualizadas. La contraparte física de estos
CENTROS o CHAKRAS son las glándulas físicas del sistema endocrino.
En esta sección de metafísica hay un trabajo dedicado intégramente
a los chakras para su mejor comprensión y editado
independientemente.
Para los CLARIVIDENTES que pueden ver el cuerpo etérico, les
resulta sencillo diagnosticar las posibles perturbaciones de salud
que pueda tener, o pudiera tener, el observado, ya que por alguna
razón a este cuerpo también se le denomina el cuerpo de SALUD. La
mayoría de los casos las enfermedades van descendiendo de cuerpo en
cuerpo hasta que al final se manifiesta el físico denso. Por esta
razón es tan importante el reconocimiento científico de este dato,
pudiendo anticiparse a la enfermedad, reconocida anticipadamente en
sus cuerpos superiores. El Gran Médico y Ocultista PARACELSO decía,
que las enfermedades habían de ser curadas en los TRES CUERPOS.
EL CUERPO A
S T R A L
Hemos estudiado ya, aunque sólo a grandes trazos, algunos aspectos
científicos y esotéricos del cuerpo físico, en su doble
vertiente: Visible Invisible, y comprendemos ya cómo el hombre, en
su conciencia en estado de "vigilia", viviendo en el mundo
físico, sólo puede demostrar aquella parte de sus CONOCIMIENTOS y
PODERES que le es posible expresar por medio de un cuerpo físico y
sus limitaciones. Conforme sea la perfección o imperfección de su
DESARROLLO, así será la perfección o imperfección de su expresión
en el plano físico. Del mismo modo, cuando el HOMBRE funciona sin
su cuerpo físico en otra región del Universo, por ejemplo en el
Plano Astral o mundo astral, sólo puede expresar en él la parte de
sus CONOCIMIENTOS y FACULTADES desarrolladas, aquella parte de sí
mismo que pueda responder a la sensibilidad superior, en una
palabra, depende de la evolución adquirida del CUERPO ASTRAL, así
será su rentabilidad para el Morador Interno, para el Hombre
Espiritual.
El Plano ASTRAL es una Región determinada que rodea y compenetra
al mundo físico, pero que es imperceptible a la observación
ordinaria, por estar constituido por una clase más sutil de
materia. Todos Los Átomos Físicos Tienen Su Envoltura Astral, lo
que pudiera llamarse la matriz de la física. Si imaginamos el mundo
físico desapareciendo de la existencia sin que tenga lugar ningún
otro cambio, tendríamos todavía una copia perfecta del mismo en la
materia astral; y si pensamos además que todos estamos dotados de
facultades astrales activas, el hombre permanecería en un principio
inconsciente de la diferencia entre la vida y lo que normalmente
consideramos la muerte, porque pasaríamos de un cuerpo a otro más
sutil sin perdida de conciencia.
Así como en el cuerpo etérico circulaba el principio PRANA (energía
vital), en el cuerpo astral actúa el principio KAMA (deseo), este
principio es llamado a veces como el Alma Animal del hombre, y
comprende el conjunto de apetitos, pasiones, emociones y deseos más
o menos inferiores, o más o menos elevados que puede expresar o
sentir el hombre durante su vida.
La capacidad de poder sentir emociones la tenemos gracias a poseer
un cuerpo astral. La Psicología Occidental clasifica a este aspecto
como: INSTINTOS, SENSACIONES, SENTIMIENTOS y EMOCIONES, y son
considerados como una subdivisión del pensamiento. Los
SENTIMIENTOS, pueden ser definidos como nuestra naturaleza pasional
y emocional. Todas las necesidades animales están contenidas en el
DESEO, así como las PASIONES, tales como el AMOR (en su sentido
inferior), el ODIO, la ENVIDIA, los CELOS, etc. También esta el
deseo por la existencia SENSUAL, por los goces materiales, la
sensualidad de los ojos, etc. Este principio “KAMASICO” es el más
poderoso de nuestras vidas, de nuestra naturaleza inferior, es el
que nos une vigorosamente a la vida terrestre y sus “apegos” y
“apetitos”.
Todos reconocemos que el hombre SIENTE, y que para la mayoría el
sentimiento o las emociones forman parte de nuestro vida diaria.
Unos sentirán más, y otros con menor intensidad, pero sin duda
para todos, las EMOCIONES juegan un papel decisivo en cualquiera de
nuestras actividades y relaciones cotidianas. Por lo tanto sería útil,
para el estudio integral del hombre, el conocer con profundidad todo
lo relativo al origen, funcionamiento y propósito de la naturaleza
emocional.
El hombre siente, luego las emociones existen, pero ¿Dónde se
manifiestan?. Todos estamos acostumbrados a tener una gran cantidad
de emociones diferentes, no sólo en cantidad sino también en
calidad. Por ejemplo: la ira, la gula, el impulso a veces
irresistible de la sexualidad, la envidia, las emociones de enfado,
de cólera, las terribles sensaciones de angustia emocionales, el
odio a alguien o a algo, etc.. Pero también en el hombre se dan las
emociones más ELEVADAS, y los SENTIMIENTOS más nobles que se
puedan imaginar, como: la alegría, la sinceridad del corazón, la
bondad, el AMOR más desinteresado y espiritual, la devoción mística,
etc... Vemos pues la variedad de emociones que el hombre puede
manifestar, siendo unas más violentas y materiales, y otras más
elevadas y espirituales, pero todas ellas tienen algo en común, y
es que son EXPRESIONES, o MANIFESTACIONES DE UN ASPECTO DEL HOMBRE,
y que tienen su raíz en lo que los esoteristas llamamos CUERPO
EMOCIONAL o CUERPO ASTRAL.
Las emociones no se pueden ver; ni el ODIO ni el AMOR se pueden
ver, pero sí se sienten energéticamente en el cuerpo, pero no son
del cuerpo, aunque éste las perciba, ya que ningún microscopio
podría verlas. Sin embargo para el Vidente entrenado si son
visibles, y las ve como VIBRAN y se mueven por el cuerpo astral del
hombre,
unas emociones de colores más suaves y otros más turbios,
dependiendo de que tipo de emociones esté expresando en ese
momento. Luego las emociones son una realidad indiscutible, y como
manifestaciones que son, necesitan necesariamente un lugar o ESPACIO
donde manifestarse. Ese lugar o espacio, es denominado como el:
Cuerpo EMOCIONAL, ASTRAL o de DESEOS del Hombre.
Durante la vida del hombre, su cuerpo astral no tiene la misma
forma que sus cuerpos denso y vital. Después de la muerte es cuando
asume esa forma, la que mantuvo en vida, mientras que durante la
vida tiene la apariencia de un OVOIDE LUMINOSO que en las horas de
vigilia rodea completamente el cuerpo físico, como la clara del
huevo envuelve a la yema. Se extiende de doce a dieciséis pulgadas
más allá del cuerpo denso. En este cuerpo ASTRAL existe cierto número
de CENTROS SENSORIALES; pero en la gran mayoría de los hombres sólo
están latentes y no desarrollados, y el desarrollo de estos centros
astrales le proporcionaría una visión más amplia del mundo que le
rodea, tanto en los planos físicos como astrales o invisibles. El
cuerpo astral está formado de los siete estados de la materia
astral, y puede contener o estar construido de materiales más
groseros o más sutiles sacados de cada uno de aquellos estados o
subplanos.
Es fácil describir a un hombre en un cuerpo astral bien formado;
podemos imaginarlo abandonando el cuerpo físico y apareciendo en
uno más sutil, una copia LUMINOSA de aquél, visible en su propia
semejanza para el Clarividente, bien que invisible a la vista
ordinaria. He dicho "UN CUERPO ASTRAL BIEN FORMADO",
porque una persona no desarrollada presenta en su cuerpo astral una
apariencia incipiente. Sus contornos son indefinidos, sus materiales
constitutivos son toscos y mal coordinados, y si se le saca del
cuerpo físico, sería solamente una mera NUBE FLOTANTE e informe,
que desde luego se comprende que es impropia para obrar como vehículo
independiente; es indudablemente más bien un fragmento de materia
astral que un cuerpo astral organizado, una masa de protoplasma
astral, de tipo ameboideo. Un CUERPO ASTRAL BIEN FORMADO, significa
que el hombre ha alcanzado un nivel verdaderamente elevado de
cultura intelectual o desarrollo espiritual, de modo que la
apariencia del cuerpo astral implica el progreso realizado por su
dueño, por lo definido de los contornos, por la LUMINOSIDAD de sus
componentes y por lo perfecto de su ORGANIZACIÓN; puede juzgarse
del estado de evolución alcanzado por el Alma que lo usa.
"EL CUERPO
ASTRAL ES PARTICULARMENTE SENSIBLE A LAS IMPRESIONES DEL
PENSAMIENTO".
Esto es cierto, pues la materia astral responde más rápidamente
que la física a todos los impulsos del mundo mental. Conociendo
este dato podemos deducir, que una correcta forma de PENSAR puede
desarrollar un cuerpo astral lo suficientemente LIMPIO como para que
en él puede actuar el EGO o la CONCIENCIA más plenamente. El
cuerpo astral del hombre estando hecho de materia astral participa
de esta facilidad para responder a los IMPULSOS DEL PENSAMIENTO, y
responde en VIBRACIONES a todos los pensamientos que le tocan, ya
vengan de afuera de las mentes de otros hombres, o de adentro de la
mente de su dueño.
EL CUERPO M
E N T A L
Los pensamientos, la capacidad de imaginar, la memoria, la
posibilidad de visualizar en nuestras mentes figuras, como si
realmente tuviéramos un ojo y una pantalla interna capaz de
"ver" en la oscuridad, dentro de nuestro cerebro. El
razonamiento, la analítica, la reflexión abstracta, incluidos el
poder de hablar y coordinar, todo ello y muchas cosas más que todavía
no hemos alcanzado a comprender ni desarrollado, son el resultado y
la posibilidad que nos confiere el tener un CUERPO MENTAL a nuestra
disposición.
Algunos estudiosos del tema, como es normal en toda ciencia joven,
confunden muy a menudo algunos aspectos sutiles e internos sobre
este maravilloso instrumento, que llamamos la “MENTE”; como
pueden ser: la diferencia existente entre el CEREBRO y la MENTE, o
entre la MENTE y el PENSADOR, y entre el PENSADOR y el PENSAMIENTO.
Por lo que en la medida en que podamos, vamos a tratar de arrojar un
poco de LUZ sobre cada uno de esos aspectos diferentes, que existen
dentro del hombre:
l) EL CEREBRO: Es el vehículo físico de la mente. Él es el
recipiente o tabernáculo donde las impresiones procedentes de la
mente pueden posarse e interpretarse físicamente. El cerebro es el
“cáliz”, y la mente es el “vino”. El cáliz contiene el
vino para que éste pueda ser bebido, pero el vino no es el cáliz,
sino un elemento más sutil que la copa. El CEREBRO es el espacio físico,
donde la mente, que no es física, puede trabajar. Por lo tanto es
obvio, que cuanto mejor esté el cerebro, físicamente hablando,
mejor será la comunicación entre ambos.
El cuerpo mental tiene una peculiaridad con respecto al cuerpo
astral, y es que el cuerpo mental al mostrar su parte externa en el
AURA HUMANA; crece y crece, aumenta su tamaño y su actividad, vida
tras vida, encarnación tras encarnación, con el crecimiento y
desarrollo del hombre mismo. Como cualquiera de los otros cuerpos,
el cuerpo mental es un VEHÍCULO para ser utilizado por el hombre, y
su organización, su eficacia, así como la evolución del mismo,
dependen en sumo grado de la ejercitación consciente y del esfuerzo
constructivo para su crecimiento, en cantidad y calidad de LUZ. Pues
es la “Luz” y la “Paz” la característica más sobresaliente
del cuerpo mental, dando como resultado, la perfecta y amorosa
INTELIGENCIA SUPERIOR...
Mirando luego a un hombre más avanzado, que aunque no tenga
inquietud espiritual haya desarrollado sus facultades mentales, un
hombre que haya educado y desenvuelto su inteligencia, veremos que
su cuerpo mental ha empezado a adquirir un desarrollo muy definido;
construido de un material delicado y de hermosos colores, que vibra
continuamente con una actividad enorme, lleno de vida, lleno de
vigor; la expresión de la MENTE en el Mundo Mental. En cuanto a sus
funciones, es el vehículo inmediato, en el cual el YO se manifiesta
como INTELIGENCIA. Cuando está obrando con el astral y el físico
su forma es OVAL -semejante a un huevo- en sus contornos, y
compenetra los cuerpos astral y físico, y los rodea con una atmósfera
radiante a medida que se desarrolla, haciéndose, como he dicho, más
y más grande conforme aumenta el desarrollo INTELECTUAL.
En el Plano o Mundo MENTAL y al igual que en los demás planos, está
subdividido en siete subplanos, teniendo la particularidad éste, de
estar dividido claramente, en DOS GRUPOS: uno de TRES y otro de
CUATRO subplanos. Los tres subplanos superiores se llaman ARUPA o
sin forma, debido a su extremada sutileza, mientras que los cuatro
inferiores se llaman RUPA o con forma. El hombre por lo tanto, tiene
dos vehículos o cuerpos de conciencia para funcionar en este Plano.
Dentro de los tres subplanos superiores del plano mental se
encuentra, lo que esotéricamente se denomina “La Morada Del Alma
Divina”, morada o estancia especial conocido como CUERPO CAUSAL.
LA
PERSONALIDAD
La personalidad la forma el conjunto de acciones que realizamos en
los tres mundos: físico, astral y mental. El hombre no es la
personalidad, pero cuando se manifiesta a través de sus cuerpos
inferiores, ésta -la personalidad- se manifiesta. Así como el
hombre piensa, siente y hace físicamente, así es la personalidad
del hombre. Luego cuando hablamos de la personalidad del hombre nos
estamos refiriendo a la actividad de sus cuerpos inferiores. Cuando
en los estudios esotéricos se hace referencia al “EQUIPO” del
hombre, se refiere a la cualidad y al desarrollo por parte del Alma
de los cuerpos inferiores, de tal suerte, que así será el
potencial que dispone el hombre para desarrollarse y evolucionar en
la vida terrestre. Como es fácil observar, no todos disponen de un
mismo “equipo” para hacer frente a las mismas circunstancia que
la vida nos plantea, cuanto mejor estemos equipados, así será
mejor la coordinación de la Personalidad que podrá manifestar con
mayor poder las Cualidades más elevadas del Alma.
El Cuerpo
Espiritual.
Aún existen más Cuerpos de Manifestación Superiores, más
elevados y refinados. Pero también es cierto que ha medida que
ascendemos en grado más difícil resulta explicar, aún nombrar
alguna cualidad sobre ello, ya que sólo es posible vivenciarlo para
el investigador Iniciado, aquel que ha alcanzado un nivel de
“despertar” muy por encima del estado ordinario, por lo tanto no
especularemos más, pero sí diremos que existen, y que hay que osar
el descubrirlos y experimentarlos, ya que son nuestros, nos
pertenecen por naturaleza divina.
El misterio Cristiano de la SANTÍSIMA TRINIDAD, realmente no es un
misterio incomprensible, cuando se estudia serenamente y bajo el
conocimiento esotérico más profundo.
El misterio de la Santísima Trinidad dice: "Que el Padre, el
Hijo y el Espíritu Santo son una misma Persona", un sólo Dios
expresándose de tres maneras distintas. Ahora utilizando la clave
hermética de la ley de las ANALOGÍAS nos preguntamos: ¿Y el
Hombre?, ¿Cómo actúa el hombre? El hombre también actúa como
una Trinidad. Actúa obrando, sintiendo y pensando. Pero sigue
siendo UNO.
El hombre al igual que su creador se manifiesta de una forma
triple, pero sin dejar por ello de ser un solo Ser. Siempre que
queramos estudiar algún aspecto del Creador, debemos recordar que
lo podemos descifrar, con el estudio de nosotros mismos. Ya que como
dicen en las sagradas Escrituras, el hombre es un ser que está
hecho a imagen y semejanza de Dios. Conociendo al Hijo, también
podremos conocer al Padre. Sólo hay que profundizar en la verdadera
naturaleza del hijo, en la verdadera esencia de nosotros mismos,
para alcanzar la verdad más elevada del Universo y de su Creador.
EL A U R A
HUMANA
El
Aura Humana ES EL HOMBRE MISMO, manifiesto a la vez en todos los
PLANOS de conciencia, en los cuales puede obrar con arreglo a su
desarrollo; es el agregado de sus CUERPOS, de sus vehículos de
conciencia, en una palabra, es la forma en que aparece EL HOMBRE en
su totalidad. Todo lo que existe, tanto en los planos inferiores
como en los superiores, desde el más insignificante átomo hasta el
más excelso Arcángel, todo absolutamente todo EMITEN LUZ, producen
emanaciones y esta atmósfera fluida, sutil que envuelve todas las
cosas, es, justamente, lo que llamamos eL AURA. Evidentemente no es
visible para todos, pro sí para aquellos que han agudizado sus
sentidos internos como los Clarividentes. El Aura es esta especie de
"HALO" que envuelve a cada ser humano: en algunos es
ancha, amplia, luminosa, potente... posee vibraciones intensas y
colores espléndidos; en otros, lo contrario, es pequeña, apagada,
disforme y fea.
Se puede comparar el AURA con la piel. El AURA puede considerarse
como si fuera la PIEL DEL ALMA. Al igual que el Aura del Hombre lo
rodea y envuelve, así también el Aura del Planeta, que es también
un Gran Ser, rodea y envuelve a todas Sus criaturas que en él
habitan. Podría decirse que es la “Atmósfera Energética del
Mundo”.
“A TRAVÉS DE
NUESTRA AURA SE PRODUCE UN INTERCAMBIO ININTERRUMPIDO ENTRE NOSOTROS
Y LAS FUERZAS DE LA NATURALEZA Y DEL CÓSMOS."
Todas
las influencias cósmicas, planetarias y zodiacales que se difunden
constantemente por el espacio, llegan hasta nosotros, y a través de
la calidad de nuestra Aura, de su sensibilidad, de su grado de
pureza y de los colores que posee, recibimos el impacto de esas
fuerzas, o, por el contrario no las recibimos. El Aura hace la función
de ANTENA, es un aparato receptor de mensajes, ondas, fuerzas que
proceden del Universo. Supongamos ahora que haya en el mundo ciertas
influencias nefastas. Si tenéis un AURA MUY POTENTE, muy Luminoso,
estas fuerzas no podrán penetrar ni llegar hasta vuestras
conciencias para afectarnos, debilitaros o traeros complicaciones.
Pero si de lo contrario poseemos un Aura débil, estas influencias sí
que podrían afectarnos, como sucede muy a menudo, sin saber por qué,
nos sentimos muy mal, enfermos, agobiados, cansados etc... Como
hemos dicho antes, el AURA está compuesta de emanaciones, pero no
solamente de emanaciones del cuerpo físico -serían insuficientes
para formar el aura-. El Aura es mucho más, es algo más complejo,
es una combinación de todas nuestras materias sutiles, y cada una
de ellas, debido a sus emanaciones particulares, añade nuevos
aspectos. El cuerpo ETÉRICO, el cuerpo ASTRAL y el MENTAL, debido a
su actividad o a su inercia, sus cualidades o sus defectos, añaden
otras emanaciones, otros colores a esta primera aura, revelando, de
este modo, la naturaleza de sus sentimientos y de sus pensamientos.
Si los cuerpos CAUSAL, BÚDDHICO y ÁTMICO están despiertos, añaden
aún otros colores más luminosos, otras vibraciones más potentes.
El aura es como un libro abierto, pero un libro de tal sutilidad que
resulta difícil formarse una idea.
Si El Hombre Es Puro, Su Aura Se Vuelve Limpia Y Transparente.
Si Es Inteligente, Su Aura Es Más Y Más Luminosa.
Si Vive Una Vida Intensa, Vibra Enormemente.
Si Tiene Una Gran Voluntad, Se Vuelve Muy Potente.
Si Está Inmerso En Cuestiones Espirituales Se Expande, Volviéndose
Inmensa.
Y ahora, ¿cómo
trabajar en el aura?
La forma más efectiva y segura es trabajar sobre las VIRTUDES,
veamos:
Por un lado construimos, pero por el otro destruimos. Es mejor unir
los dos métodos; vivir una vida honrada, pura, llena de amor, y al
mismo tiempo trabajar conscientemente en el aura a través de la
imaginación. Practicando cada día este ejercicio llegaremos a
purificar y a fortalecer nuestras auras. Y nos sentiremos tan bien
que seremos los primeros en asombrarnos. E incluso, si alguien de
nuestra familia o de nuestros amigos esta enfermo, desanimado o se
siente desgraciado, y queremos realmente ayudarlo, podemos hacer el
mismo ejercicio sobre él, enviándole los colores más hermosos del
prisma, o incluso sólo rayos de LUZ BLANCA INTENSA, ya que el
blanco sintetiza a todos los demás colores.
“Tener el aura pura, no solamente nos cambia a nosotros mismos
sino que además, transforma positivamente todo nuestro entorno,
todas las circunstancias cotidianas, toda nuestra vida, y por ende,
el aura planetario”.
PARTE
2
LOS CUERPOS SUTILES DEL
HOMBRE”
enseñanzas
para la nueva era
PARTE 2 “EL VERDADERO
HOMBRE”
Francisco
Redondo Segura
Cuerpo
– Alma – Espíritu.
Pasemos, pues ahora, a ocuparnos del hombre mismo, no de sus vehículos
de conciencia, sino de la acción de la conciencia en ellos; no de
los cuerpos, sino de la entidad que funciona en ellos; pues por
"hombre" se quiere significar al individuo continuo que
pasa de una vida a otra, que se manifiesta a través de los cuerpos y
los vuelve a dejar una y otra vez; que se desarrolla lentamente en
el curso de las edades, que crece por la acumulación y asimilación
de la experiencia, y que existe en su plano superior. Este hombre es
el que va a ser objeto de nuestro estudio.
Según nos dice s. pablo, y en la teología cristiana se ha
dividido al hombre en 3 partes: cuerpo, alma y espíritu. También
los ocultistas adoptan esta división para su estudio. Más aquí
nos inclinaremos por el estudio del 3, ya que es el mejor método
para investigarlo esencialmente, como ya veremos. En realidad muy
poca gente sabe la diferencia que existe entre el alma y el espíritu,
ni conoce la naturaleza y el papel que estos dos principios
representan, ni los mundos en los cuales trabajan. Por esta razón y
debido, naturalmente asu vital importancia, vamos a investigarlos.
Las palabras siempre son limitaciones de la verdadera experiencia.
Al tratar conceptos tan sutiles y espirituales, como las palabras:
alma, espíritu, ser, ego, yo superior e inferior, etc., el
investigador de lo esotérico siempre encontrara “barreras
verbales” que le obstaculizarán, al menos al principio, las
grandes verdades que se hayan detrás del lenguaje escrito u oral.
La escritura así como las palabras, hay que utilizarlas como
simples medios artificiales, todos ellos indicadores direccionales
hacia una determinada dimensión mucho más amplia y veraz. Si
tenemos esta indicación presente en nuestros estudios, todo será más
comprensivo y natural. Vamos ahora a tratar, de analizar y
profundizar en la medida de nuestras posibilidades, los aspectos:
alma y espíritu, por separado, individualmente, de una forma más
esotérica, más científica si cabe. Dejando a un lado el cuerpo,
ya que éste es bien conocido por todos.
EL ALMA, EL EGO.
El
alma aparece siempre como un intermediario, como un enlace entre
mundo físico y el mundo del espíritu; el alma es el vehículo
que transporta los elementos del cielo a la tierra y de la tierra al
cielo. Todo pasa por el alma.
Se
podría decir que nuestra alma es un reflejo del espíritu en un
plano inferior, el mental superior. Es como un reflector espiritual,
que refleja en un plano el esplendor del espíritu. Se dice también,
que el alma es un precioso espejo, ya que en él se puede vislumbrar
la imagen más divina de nuestro verdadero ser, el espíritu. cuando
decimos "que debemos hacer contacto con el alma", con
nuestro “yo superior”, evidentemente nos estamos refiriendo a
elevar nuestras conciencias a un punto más elevado, a un punto que
está más allá de la simple conciencia física-instintiva, y más
allá de nuestras emociones y deseos, y más allá de los
pensamientos e ideas personales. Hacer “contacto” con el alma o
ego, es ir precisamente más allá de nuestra personalidad, más allá
de nuestros cuerpos inferiores que la forman. Por lo tanto nos
estamos refiriendo, que debemos polarizarnos en el plano del alma,
en los planos mental-superior y búdico. Donde la verdad esencial,
la luz más pura y el amor más intenso se manifiestan en un estado
virginal. Nuestra alma divina es nuestro yo superior. Una parte de
nosotros mismos, una fracción de nuestro verdadero ser, o más
bien un reflejo del mismo. Es pues nuestra meta más inmediata hacer
contacto con nuestra alma. En ese estado espiritual las
perturbaciones y oscilaciones de los tres mundos inferiores no nos
afectan, no nos confunden ni nos aferran a la materia. Y por lo
tanto el discípulo queda libre de la ilusión, y libre para
manifestar todo el potencial divino que le es inherente como hijo de
dios.
El
ejemplo más vivo que tenemos, que refleje en todas sus dimensiones
esta fantástica integración entre el hombre y su alma divina, la
tenemos reflejada en la vida y obra del maestro Jesús. Él supo
mejor que nadie, demostrar qué ocurre cuando el alma con todo su
poder y gloria, se manifiesta en un hombre plenamente realizado. Jesús
era la expresión humana y a la vez divina de la propia alma. Él
vino a simbolizar, a través de su propia vida, lo que cada hombre
debe hacer internamente; el nacimiento, el bautismo, la crucifixión;
la transfiguración, etc... Todo eso debe pasar el discípulo en su
propia carne y en su propio espíritu. Él vino para mostrar el
camino. Él era simbólicamente el alma del mundo. Por esa razón
dijo en los evangelios: "yo soy el camino que lleva al
padre" "sólo a través de mí se llega al padre".
Efectivamente él lo dijo; sólo a través del alma se puede llegar
al espíritu, al padre. Esa es nuestra primera empresa. También ha
habido otros maestros espirituales que a lo largo de la historia
(conocida y oculta), han dado el mismo ejemplo y el mismo mensaje,
en formas diferentes, pero esencialmente la misma, dependiendo de la
cultura y del tiempo en que nos situemos.
El
alma debido a su posición central e intermedia entre lo superior y
lo inferior contiene dentro de sí misma dos aspectos bien
diferenciados, se puede decir que es dual, veamos: una está
enfocada hacia arriba hacia el espíritu, y la otra está orientada
hacia abajo, hacia la personalidad. Simbólicamente, la podemos
expresar como dos triángulos separados, pero a la vez unidos por el
extremo inferior. Uno se manifiesta en el plano mental superior o
abstracto, y el otro se expresa en el plano mental inferior o
concreto. Porlo tanto uno pertenece a la vida divina y la otra a la
humana. Por esa razón a una se la denomina alma divina y a la otra
alma humana. Una misma alma expresándose en dos formas diferentes,
en dos niveles distintos. El alma divina, no tiene apegos a la
forma, vive libre e iluminada por el espíritu, es un cuerpo de luz,
un reflejo del segundo principio divino; el amor. Realmente el alma
divina pertenece sin lugar a dudas al quinto reino, al reino divino.
Es nuestra conciencia en un plano espiritual, y cuando hacemos
contacto con ella, cuando nos identificamos plenamente, el hombre ha
alcanzado la tercera iniciación, la transfiguración conocida por
el cristianismo, y entonces nos hayamos libres de las ataduras de
los tres mundos. En ese momento expresamos perfectamente el
principio crístico, el principio del amor divino.
“EL
ESPÍRITU TRABAJA SOBRE LA MATERIA POR INTERMEDIO DEL ALMA”
El
alma es un instrumento para el espíritu, un instrumento del que éste
se sirve para llegar al plano físico, el más denso de todos,
porque el espíritu, por sí sólo, no puede llegar a él, por ser
él una energía muy elevada en vibración. Únicamente el alma
tiene la posibilidad de alcanzar la materia y, a través de ella, el
espíritu trabaja sobre la materia, modelándola, formándola y
ordenándola. Sin el alma, sin las posibilidades del alma, el espíritu
no tiene ningún poder sobre la materia.
Si
la mayoría de filósofos, e incluso teólogos, han escrito sobre el
alma teorías tan complicadas e incluso totalmente erróneas, es
porque no han observado bien la naturaleza. Todo se refleja en la
naturaleza, y cuando sabemos cómo observarla, podemos encontrar la
solución de las cuestiones más complejas y abstractas. Todos los
problemas alquímicos, teúrgicos, mágicos, cabalísticos o astrológicos,
podemos encontrarlos resueltos en los fenómenos del plano físico.
! Hay que aprender a leerlos ¡existe realmente una ciencia
concerniente a la actividad del alma, en la que nos dice que ella
es la mediadora entre el cielo y la tierra. Y todo ello adquiere
mayor significado si nos acordamos de lo que cristo dijo: yo soy el
camino la verdad y la vida es lo mismo que decir: yo soy aquel que
hace pasar los elementos de la tierra al cielo y del cielo a la
tierra.. Sí, cristo, nuestro cristo íntimo que es nuestra alma
divina, es aquél que hace descender las bendiciones del cielo y que
hace ascender a las almas. Para llegar al cielo, a nuestro padre
celestial, tenemos que pasar por él, es nuestro “despertar anímico”.
Evidentemente
todo lo que se está diciendo puede parecernos muy teórico. Para
saber, verdaderamente, lo que es el alma, hay que ir a verla... el
alma es un cuerpo de energía, un cuerpo luminoso, pero un cuerpo
en definitiva. Y este cuerpo también se disgregará un día, y
entonces el hombre vivirá únicamente como espíritu, porque la
verdadera esencia del hombre, su verdadero ser es el espíritu.
Veamos ahora por separado cada uno de
los dos aspectos del alma:
El ALMA
HUMANA
Es
como su nombre indica, de naturaleza humana, inferior. El hombre común
en sus momentos más lucidos, actúa como alma humana. Como una
conciencia coherente, inteligente. cuando el hombre no está
influido por sus deseos, o su egoísmo particular, cuando no expresa
su naturaleza animal, y por lo tanto permanece lúcido y polarizado
en su nivel intelectual, es entonces cuando se manifiesta o expresa
como alma humana. También llamada "el alma individual",
es el aspecto inferior del alma, lo que se ha denominado el
"pensador". Una vez introducido en la materia es cegado
por los sucesivos velos constituidos por todos los niveles de la
misma. El más tupido de estos obstáculos se halla representado por
el cerebro físico que actúa como "válvula reductora" de
la conciencia. El cerebro limita la cantidad de información de la
que la mente puede hacer uso, en tanto ésta (la mente) se halla
confinada dentro del cuerpo físico. Esta es la razón por la cual
se hace tanto hincapié en la purificación y la sublimación de la
materia física, con el fin de que las impresiones y mensajes
producidos por nuestra alma divina, puedan ser recibidas
perfectamente por el cerebro entrenado y desarrollado para tal
efecto. El ser humano debe ser capaz de responder a las vibraciones
provenientes de planos superiores, con el fin de que despierte a su
verdadera naturaleza espiritual.
En
los ejercicios espirituales de “alineamiento”, utilizamos una técnica,
para alinear los tres cuerpos. Cuando los tres cuerpos: físico,
astral y mental están alineados, y no molestan con sus vibraciones
inferiores. En ese estado de quietud interior, es cuando el hombre
puede actuar como alma humana, coherente, libre y controlador de los
tres cuerpos. En ese punto de identificación superior con nuestra
conciencia elevada, es cuando podemos trabajar para hacer contacto
con su aspecto superior o alma divina. Y esto se consigue con la
meditación, y una vida espiritual -cuando hablamos de
espiritualidad, no nos estamos refiriendo a la vida mística, o
santurrona a la que estamos acostumbrados a creer. No se trata de
aislarse del mundo y del pecado, como comúnmente se cree. Sino de
establecer en el mundo cotidiano, en el mundo de todos los días y
en cualquiera de sus diversos aspectos, un puente por el cual
podamos expresar todo nuestro potencial de las mejores cualidades,
consagrando inteligentemente cada obra, cada acto, cada palabra,
para el bien común. Manifestando así; el espíritu en la materia;
el reino de dios en la tierra....... (Eso es vivir espiritualmente y
con plenitud).
Este
aspecto del alma (alma humana) desarrolla habitualmente su actividad
por medio de la mente concreta, habiendo sido proyectado desde el
alma hasta el interior de la materia en el momento de la primera
encarnación como auténtico ser humano. Durante el largo ciclo de
encarnaciones este aspecto se va haciendo progresivamente más
sensible a la carencia de su verdadero ser. La irresistible atracción
de la afinidad de su propia identidad le impele a perseguir esa reunión
como meta fundamental de su existencia, y ello promueve a la
elevación espiritual, a la "búsqueda".
EL ALMA
DIVINA
Es
también llamada el alma total, y es la contraparte del alma
individual o humana. Ella, de alguna forma, participa con el resto
de las almas humanas, en los planos elevados, de la mística
"comunión de los santos" de la que hablan las tradiciones
cristianas. Nuestra alma divina es asistida y dirigida -en su
experiencia evolutiva- por esas elevadas entidades que reciben esotéricamente
el nombre de "ángeles solares". Los ángeles solares, son
realmente los arquetipos para el alma total, el modelo y el molde al
cual deben ajustarse en su desarrollo. Son asimismo denominados
hijos de la mente, y se les considera bajo esta óptica como frutos
del pensamiento de la mente universal (mahat). Ellos imprimen las tónicas
vibratorias para la expresión de las cualidades de razón, amor y
voluntad puras que habrá en su día de corresponder a la armonía
del alma total plenamente desarrollada. Son señores de sacrificio y
arquetipos de perfección humana. Reciben también el nombre de
"dyanes de fuego" en la doctrina secreta. Ellos vinieron
del corazón del sol (de ahí su nombre de ángeles solares), para
ayudar en la evolución del hombre, esto tuvo lugar en la raza lemúrica
ayudándonos a la individualización. Los ángeles solares
pertenecen al quinto reino de la naturaleza o súper humano, y están
unidos a cada hombre hasta que éste llegue a la cuarta iniciación.
Son, por lo tanto, ángeles que en perfecta unión con el alma del
hombre, les ayuda hasta que el espíritu puede hacerse cargo
plenamente de su reflejo u hombre terrenal......
EL ESPÍRITU:
LA MÓNADA.
Ante
todo hay que saber que el espíritu es nuestro real ser. Nuestro
verdadero yo por encima de todos nuestros aparentes yo es. Es nuestro
verdadero principio, nuestra verdadera fuente. En origen y en
esencia somos el espíritu puro, que es a su vez una chispa de
energía
divina emanada del gran fuego del creador. Es el espíritu, nuestro
real ser el que está hecho a imagen y semejanza de dios. Por lo
tanto en espíritu somos sus verdaderos hijos. Esta es la razón por
la cual muchos no entienden como siendo el hombre tan imperfecto
puede semejarse a dios que si es perfecto. La clave para entenderlo
radica en que el hombre cuando se identifica plenamente con su ser,
con su espíritu, entonces, si que será como él, como su
creador, como su padre celestial. Pero hasta entonces sólo podrá
expresar una pequeña parte de su potencial, sólo un reflejo tenue
de su divinidad inmanente, sólo podrá exteriorizar su yo inferior,
el alma humana o animal.
Al
espíritu se le denomina de varios maneras, dependiendo de las
diferentes escuelas filosóficas que haya. Algunos de estos nombres
son: espíritu, Mónada, ser, esencia, padre, yo divino (que no hay
que confundirlo, con nuestro yo superior, que es nuestra alma
divina).
La
tradición esotérica nos enseña, así como numerosas filosofías
(sobre todo orientales), que cada hombre es un dios, porque somos
parte de él yél parte de nosotros. No hay nada de profano en ello,
nada de soberbio o rebeldía por nuestra parte, sino que es la
verdadera herencia que cada hombre posee por primogenitura esencial.
El hombre todavía no ha comprendido esto, y hasta que no lo
entienda será desgraciado interiormente. el famoso escritor y
dramaturgo William shakespeare (que fue avanzado en su tiempo) supo
hacer una reflexión muy significativa al respecto, cuando dijo:,
“ ser o no ser, he ahí la cuestión ”. En verdad él había
dado en el blanco, pues, el hombre puede o no ser, depende de su
evolución alcanzada. Cuanto más se es, mayor es el nivel
espiritual alcanzado. Mientras que, cuanto menos estemos
identificados con nuestro ser, nuestro espíritu, menor será
nuestro grado de desarrollo, y menos capacidad expansiva tendremos.
Es por todo ello, una reflexión muy significativa y veraz.
La
Mónada (espíritu), permanece siempre, al principio de la creación,
en su propio plano, plano Monádico. Y su primer esfuerzo consiste
en descender, materializarse, poco a poco, para poder paulatinamente
recoger las experiencias necesarias para su propia evolución. Vemos
pues, como a medida que desciende de plano, se va revistiendo de
materia y materia cada vez más densa, con el doble propósito de
divinizarla materia y materializar el espíritu, en todos los planos
de la creación. Alguien por supuesto podría decir: “si el espíritu
es tan perfecto y puro ¿qué necesidad tiene de evolucionar o
encarnarse en la tierra?, bien, debemos entender que el espíritu es
puro, divino, pero no perfecto o absolutamente sabio. De ahí la
voluntaria necesidad de experimentar y crecer hacia niveles más
elevados de divinidad. La Mónada es omnisciente en su propio plano,
pero inconsciente en todos los demás, y para remediar esta condición
deben velarse en sucesivas capas (como dijimos anteriormente) de
materia, cada vez más densa con objeto de llegar a ser omnisciente
en todos los planos, y capaz de responder a cualquier tipo de
vibraciones. El espíritu (Mónada) es descrito como "hijos que
moran desde el principio de una edad creadora en el seno del
padre" y que "no han alcanzado todavía perfección por el
sufrimiento".Cada una de ellas es igual al padre en cuanto a su
naturaleza divina, como se dice en el credo de Atanasio. Cada una de
ellas ha de penetrar en la materia para "hacer todas las cosas
sujetas a ella" (primera epístola de san pablo a los
corintios,xv, 28).Ha de ser "sembrada de debilidad" para
que pueda ser “resucitada en poder” (ibid.,xv, 43),
Realmente
no es en sí el espíritu el que desciende (ya que éste no podría
hacerlo por su elevada vibración) sino una especie de avanzadilla
de su propia conciencia, denominada esotéricamente (sutratma) o
"hilo de vida", y en él se ensartan los átomos
permanentes como las perlas en un collar. Estos átomos tienen la
particularidad de existir uno en cada plano, y de ser permanentes,
recogiendo, almacenando y asimilando todas las experiencias
relativas a ese plano concreto. Con lo cual nada se pierde, ninguna
experiencia se olvida tras la muerte, sino que es almacenada allí,
permitiendo la evolución de una forma continuada, sin pérdidas ni
olvidos. De esta manera, poco a poco pero con seguridad, puede ir
descendiendo de plano, hasta el último, o plano físico denso.
Desde ese punto empieza la ascensión, la evolución, ya que lo
anterior, el descenso a la materia, era la involución del espíritu
a la forma. Vemos pues, cómo las monadas van dando vida a todos los
reinos de la naturaleza: el mineral, vegetal, animal y humano.
Naturalmente a medida que cada reino va evolucionando se acerca cada
vez más al prototipo divino, al diseño originario del creador. Y
es en el ser humano, en el hombre donde se produce la más grande
metamorfosis de nuestro sistema solar, la "individualización"
¿y en qué consiste la individualización para que sea tan
importante? es el resultado de la entrada directa del espíritu en
un cuerpo físico, a niveles superiores, que es lo que llamamos el
“hombre”. He ahí su trascendental importancia. La
individualización del animal y la formación de un cuerpo causal
cono vehículo del alma le permite el paso al cuarto reino de la
naturaleza, el humano.
Ahora
utilizaremos las claves analógicas pues allí están contenidas
todas las respuestas. Puesto que la misma estructura ha presidido
toda la creación -sólo con pequeñas modificaciones en los
diferentes niveles-. Volvemos a encontrar por todas partes esta
misma división en tres: forma, contenido y significado; o bien,
cuerpo, alma y espíritu. ---tomad un huevo... sí, un huevo nos lo
explicará todo. Por eso el huevo es un símbolo tan importante en
la tradición iniciática. Está hecho a imagen del universo.
Abridlo. ¿Qué vemos? la yema, que contiene el germen de la vida;
la clara, es decir, la albúmina; y, finalmente, la cáscara. La
yema es el espíritu; la clara es el alma; la cáscara es el cuerpo.
El germen, pues está en el centro; la clara, en medio; y la cáscara
en la periferia. (La célula está también construida siguiendo
este mismo esquema: todas las células tienen un núcleo, un
citoplasma y una membrana). Y qué pasa cuando se rompe la cáscara
de un huevo, ¿qué sucede? todo se derrama y la vida se va. Igual
que la cáscara, el cuerpo sirve para proteger la vida, es decir,
el alma y el espíritu. Cuando el cuerpo se rompe, la vida se va, el
alma y el espíritu le abandonan. ¿Qué es pues el alma? al igual
que la clara del huevo, el alma es portadora de todos los elementos
nutritivos necesarios para el mantenimiento de la vida. Pero la vida
misma procede del espíritu: el germen no se encuentra en la clara
sino en la yema. De la misma manera, la vida, la verdadera vida, se
encuentra en el espíritu, y el alma la sostiene, la alimenta, la
hace circular. ¿Cómo lo sabemos? porque es algo evidente, está ahí,
delante de nosotros, ¡la naturaleza lo expone todo ante nuestros
ojos!...
Pero,
lo que también no hay que olvidar es que, aún cuando los
presentemos como realidades diferentes, el espíritu, el alma y el
cuerpo, estos son de la misma esencia. Lo que difiere es la
consistencia, el grado de materialización: el cuerpo es espíritu
condensado; el espíritu es cuerpo ((sutilizado)), y el alma es el
intermediario entre ambos. Por esta razón los alquimistas enseñan
que sólo existe una materia única y que, a partir de esta materia,
por grados de condensación diferentes, se produjeron los metales,
los cristales, las flores, la carne de los animales, de los humanos,
el aire, el fuego, etc... ¡Cómo dieron en el clavo!. Entonces, ¿qué
es el cuerpo físico? Es el espíritu condensado. ¿Y qué es el espíritu?
es materia diluida, sutilizada hasta adquirir el estado más
inmaterial. por eso los alquimistas dicen también que con ((solve))
y ((coagula)) todas las operaciones son posibles. ¿Y cómo? gracias
al calor. El calor, en un grado más o menos elevado, actúa sobre
la materia para darle diferentes formas, diferentes consistencias.
El fuego es, pues, el agente mágico que da a cada cosa su forma y
su naturaleza; el oro posee cierta cantidad de calor, la plata otra,
el plomo aún otra distinta, etc. si el adepto encuentra este fuego,
este agente mágico, dentro de sí mismo, puede transmutar el plomo
en plata o el hierro en oro, o inversamente. Sólo que,
naturalmente, este fuego de los alquimistas no era el fuego de los
palanqueros y de los herreros, sino el fuego sutil, el fuego oculto,
el fuego filosófico.
Veamos
lo que nos dijo Hermes trismegisto en la “tabla de esmeralda” al
respecto: ((y puesto que todas las cosas son uno y provienen del
uno, por mediación del uno, así todas las cosas han nacido de esta
única cosa por adaptación))
Vamos
ahora a estudiar serenamente algunos conceptos que nos harán
comprender mejor la naturaleza psíquica del individuo. La mayoría
de estos conceptos son utilizados sin verdadero conocimiento de
causa, tanto en nuestras cotidianas conversaciones, como en
algunos escritos seudo-filosóficos o seudo-religiosos. Para una
mayor aclaración, vamos a detenernos sobre ellos con el fin de
despejar algunas dudas, y clarificar en la medida de nuestras
posibilidades su real ubicación dentro del esquema psicológico y
espiritual del ser humano.
Los conceptos que vamos a dilucidar
son:
LA
CONCIENCIA.
EL
SUBCONSCIENTE.
LA
SUPRACONCIENCIA.
LA CONCIENCIA
Lo
que llamamos generalmente conciencia puede ser definido como un
lugar en el que todos los representantes de nuestro organismo físico
y de nuestro organismo psíquico han convenido encontrarse. Es algo
así cono la organización de las naciones unidas en ginebra.
ginebra es una ciudad en la que los representantes de las potencias
del mundo entero, amigas o enemigas, se dan cita para parlamentar y
para resolver ciertos problemas y, cuanto menos se convierte, por
algún tiempo, en la conciencia del mundo: se pone en claro
algunos puntos de vista, se discute, se toman decisiones, etc... De
la misma manera, la conciencia es una zona neutra, una zona franca
donde elementos y fuerzas de diversa naturaleza vienen a dar su
opinión y a expresarse en la medida en que las circunstancias lo
permiten.
Podemos
también compararla a una pizarra o a una pantalla en la que se
manifiesta todo lo que sucede en este mundo que es el ser humano.
Según sea el grado de evolución del individuo, la naturaleza y el
número de estas inscripciones son, evidentemente diferentes. A
veces sucede que nuestra conciencia no solamente es influenciada por
nosotros mismos, sino, que es otra persona la que logra proyectar su
voluntad y sus deseos en nuestra pantalla y nos empuja a realizar sus
deseos sin que ni siquiera nos demos cuenta de ello. Creemos que
somos nosotros mismos, pero, en realidad es otro quien, de alguna
manera nos manipula. El iniciado, es el hombre que esta instruido
para llegar ha hacerse dueño de su propia consciencia, y no se deja
influir, ni por las fuerzas externas ni internas que provienen de su
subconsciente (aunque sea consciente de esas fuerzas y sugerencias).
Un iniciado ha comprendido que los intereses de los diferentes
cuerpos y órganos que hay en él, deben converger en el interés de
todo el ser y, en consecuencia, impone la armonía a todos estos
representantes, con lo cual su conciencia se transforma en
supraconciencia.
Lo
que llamamos conciencia en los hombres corrientes, no es a menudo,
otra cosa que la manifestación de la subconciencia; todos los
instintos heredados, todas las tendencias animales instintivas
intentan continuamente manifestarse, proyectarse en la pantalla de
la conciencia. Por eso, cuando el discípulo comienza a adentrarse
en el camino de la iniciación, debe esperar encontrarse con
sorpresas. Quiere rezar, ser bueno, puro, pero, he aquí que otro
deseo empieza a gritar dentro de él: ¡ah, no, no!, ¡eso no!, ¡quiero
otra cosa...! y entonces el pobre, a menudo capitula. Pero si a
pesar de todo, continúa luchando contra estos deseos inferiores,
entonces consigue liberarse, independizarse y empezar paulatinamente
a vivir en la supraconciencia.
Pero
volvamos a la conciencia. De manera general podemos decir que la
conciencia es el reflejo de las preocupaciones del hombre, de su
manera de vivir, y sólo existe como una consecuencia de todos los
procesos físicos y psíquicos que se desarrollan en el ser humano.
Es una pantalla en la que proyectan las imágenes de la vida externa
e interna. Si vuestra conciencia es desgraciada, si es presa de
angustias y de obsesiones, hasta que no cambie de vida es inútil
que intente escapar de estas angustias y obsesiones. De lo
contrario, es como si estuviera descontento con las imágenes que se
proyectan en una pantalla y quisiera cambiar la pantalla en lugar de
cambiar la película. La conciencia se manifiesta al nivel del
cerebro, pero este es el resultado del funcionamiento de todas las células;
hay que actuar, pues, sobre las células para cambiar la conciencia,
y no sobre la pantalla, que está al margen de todo eso. La pantalla
es la parte femenina, la parte que simplemente refleja una realidad
interior. Y la vida que se proyecta es la parte masculina, el
comportamiento real, el cual debemos cambiar si queremos que en la
pantalla de la conciencia se reflejen imágenes más bellas, más
armoniosas.
Podemos
decir, y sería correcto, que el espíritu tiene su conciencia,
naturalmente tiene una conciencia mucho más elevada que la que
pudiera tener, por ejemplo, el alma. Y el alma divina tiene una
conciencia más amplia que la del alma humana. De esta manera podríamos
ir ascendiendo o descendiendo en los niveles de conciencia de cada
plano, de cada estado o cuerpo de manifestación determinado. El
trabajo del discípulo consiste precisamente en esto, en ir
aumentando y ampliando cada vez más su nivel de conciencia, porque
como hemos dicho la conciencia está delimitada por la evolución
alcanzada del individuo.
Desde
hace unas décadas, se oye hablar mucho sobre el subconsciente.
Desgraciadamente los psicoanalistas que se han puesto a explorarlo
ignoran lo peligrosas que son las regiones del ser humano que están
removiendo, regiones en las que se apiñan todos los monstruos
prehistóricos. Todos estos animales ancestrales están presentes en
el subconsciente del hombre. Por eso, cuando los psicoanalistas,
-que no están instruidos en la ciencia iniciática, se lanzan
imprudentemente a remover todas las capas que están enterradas, con
el pretexto de ir a buscar en el subconsciente de la gente ciertos
trastornos, despiertan en algunos casos, a estos animales. Los
cuales perturban en gran medida la psiquis del paciente. (El
trabajoque están realizando los psiquiatras y psicoanalistas hoy en
día, verdaderamente, es un trabajo encomiable y muy difícil -al
ser una ciencia aún muy joven-). No decimos con eso, ni mucho
menos, que haya que dejar completamente de lado al subconsciente,
no; y hasta se dan métodos espirituales para servirnos de él.
Debemos saber por ejemplo, que las verdaderas transformaciones nunca
se han producido por el pensamiento, en la conciencia, sino con las
fuerzas del subconsciente. Por eso, para obtener la realización de
nuestras aspiraciones espirituales, debemos aprender a descender a
nuestro subconsciente, depositando en él la imagen de estas
aspiraciones. Gracias al trabajo consciente, la realización acabará
por producirse un día, pero necesitamos mucho más tiempo que si
pudiéramos trabajar con el subconsciente, porque las puertas del la
subconciencia, que está ligada al mundo vegetal, están muy cerca
del plano físico y por lo tanto de la realización, mientras que la
supraconsciencia está muy lejos. Por eso, si llegamos a situar
nuestros deseos en la región de la subconciencia, éstos podrán
realizarse mucho más rápidamente. Este es, también, el principio
de la hipnosis. Al hipnotizar a alguien, actuamos sobre su
subconsciente, y la persona ejecuta las órdenes que le damos, lo
que no habría hecho si nos hubiéramos dirigido a ella cuando
estaba despierta y era perfectamente consciente. (Este ejemplo
sobre la hipnosis, es simplemente un dato, ya que en verdad, el
ocultismo no está de acuerdo con ello, ya que todo lo que
descartado en la vida espiritual)
Ejercicios
Hay,
pues, ejercicios que podemos hacer para acelerar la realización de
nuestro trabajo. Cuando queramos tener resultados más rápidamente
en el terreno espiritual, debemos concentrarnos y meditar en la meta
que queremos alcanzar, y después debemos dormimos porque las
fuerzas subconscientes nos ayudarán a materializar nuestro deseo.
Los maestros han hecho, durante años, estas experiencias. Y si han
realizado algo más que los demás, es precisamente porque han
trabajado de esta manera. La mayoría de los hombres se contentan
con remover ideas... ¡OH!, claro, reconocemos que a veces se tratan
de ideas geniales, sublimes; pero estas ideas deben ser realizadas,
y, para realizarlas, hay muchos métodos. Acabamos de dar uno, pero
también podemos de tratar de materializar las ideas mejorando
nuestra manera de vivir, aprendiendo cómo realizar mejor cada uno
de los actos de nuestra vida cotidiana: correr, respirar, andar,
dormir, etc... Porque cada uno de estos actos está conectado con
nuestra vida subconsciente, y si sabemos cómo realizarlos, podemos
contribuir a la materialización de una idea divina. Por lo demás,
y a propósito del sueño, si hemos insistido tanto en la
importancia que tiene el estado en el que nos dormimos, es porque el
sueño favorece la cristalización de este estado en el
subconsciente. Siempre debemos dormimos con los mejores
pensamientos y con los mejores deseos, porque así ayudaremos a su
realización.
El
subconsciente es una región muy vasta y peligrosa, comparable a las
profundidades del océano. Si queremos zambullirnos en ella sin el
material necesario, quizás no podamos contarlo, porque en estas
regiones, en estas profundidades hay monstruos que nos pueden
devorar. Sabemos que para descender a las profundidades de los mares
o a las cavernas subterráneas hay que ir bien equipados. Y, por
otra parte, para acometer cualquier empresa que sea un poco
peligrosa es necesario estar físicamente entrenado y, además, ir
bien equipado para poder protegerse. Y, sin embargo, cuando se trata
de bajar a las profundidades de nuestra propia naturaleza, la gente
se imagina que es fácil, que no hay peligro. Pues bien, ahí están,
precisamente, los mayores peligros; y hay que estar equipados.
Pero, ¿cómo equiparse?
No
es tan fácil. Solamente podéis encontrar este bagaje psíquico en
las regiones que están situadas encima de la consciencia y de la
consciencia de sí: en la supraconciencia; hay que ir allí antes
de zambullirse en el subconsciente. Esto quiere decir que hay que
adquirir conocimiento sobre la estructura de estas regiones y la
naturaleza de las entidades que las habitan y también que se
necesita haber desarrollado ciertas virtudes: la pureza y el
autocontrol, para poseer un aura poderosa que permita descender a
los abismos sin peligro. Hay que estar preparados, y hay que tener,
como los buzos de antaño, una conexión con la superficie,
una cuerda con la que puedan tirar nuestros amigos, que están
arriba, para izarnos en caso de peligro. Vivir una vida
completamente vulgar y, sin haberse purificado no se puede acometer
tales empresas tan elevadas. naturalmente, si nos place, podemos ir
a medirnos con los monstruos y las malas entidades, pero que tenemos
que saber de antemano que si únicamente contamos en la lucha con
nuestros propios medios, serenos aplastados, devorados, aniquilados
internamente. Ante todo hay que conectarse con los espíritus
superiores del mundo de la luz, pedirles armas, protección, y sólo
entonces podremos partir hacia el combate; porque al sentir que
estamos armados, las entidades inferiores se dispersarán. Y si
estamos en peligro, las entidades celestiales, que saben que al término
de su evolución el hombre debe explorar los abismos que hay en él,
no os abandonarán. Pero no vayamos, porque está de moda.
En
el subconsciente está todo el“recuerdo de los tiempos”, desde
nuestra primera experiencia en la tierra, hasta el recuerdo de toda
nuestra evolución desde el inicio de los tiempos. Todo,
absolutamente todo está grabado en el subconsciente, ya que de otra
manera la evolución sería imposible al no tener una continuidad y
relación de experiencia vividas para seguir evolucionando. Desde
nuestros errores hasta nuestros perfeccionamientos... solo así,
reteniendo en el subconsciente todas las experiencias vividas
podemos ir avanzando. Para el subconsciente, así como para el alma,
no existen experiencias buenas ni malas; todas son experiencias
enriquecedoras para nuestra evolución. Lo que ocurre respecto al
peligro existente en el subconsciente, es el de que al introducirnos
en él sin un verdadero autocontrol de nuestra naturaleza inferior,
puede suceder muy fácilmente que despertemos dolores, sufrimientos,
complejos, angustias.. Etc ya pasadas y olvidadas para nuestro pequeño
e infantil consciente. Y esto puede repercutir gravemente en el
equilibrio de nuestra personalidad, todavía inmadura y no subyugada
por nuestra alma.
Para
el ocultista, para el discípulo entrenado es más que necesario
explorar estas regiones subconscientes. Pero él no va con un palo a
remover el lodo, sino que va con una "antorcha encendida",
con el fin de iluminar el subconsciente. El subconsciente debe ser
iluminado totalmente, ya que esa parte de nosotros mismos permanece
prácticamente a oscuras durante todas nuestras existencias. La
oscuridad en nosotros debe ser iluminada; no debe existir en nuestra
naturaleza ninguna parte en oscuridad. Ningún maestro tiene en sí
ni una sola sombra de oscuridad. Y esto se consigue trabajando y
ejercitándonos en atraer la luz; esa luz proviene de nuestro ser
superior, de nuestra verdadera alma-divina y del espíritu que es
nuestro verdadero ser. Buda, significa "el iluminado", y
donde hay luz, iluminación por naturaleza no puede haber tinieblas
ni oscuridad.
La
psicología moderna, reconoce que el hombre sólo utiliza
aproximadamente un 3% de su verdadero potencial mental. La ciencia
esotérica también lo afirma. Ante esta rotunda afirmación cabe
preguntarse: ¿por qué utilizamos sólo ese 3%? y ¿por qué no
podemos utilizar el otro 97% restante? la ciencia oficial no tiene
una respuesta segura a esta pregunta, ya que el estudio profundo de
la mente a nivel científico es algo muy reciente de nuestro siglo
xx. Sin embargo la ciencia más antigua del mundo, la ciencia
sagrada o arcaica sí tiene una respuesta para esta trascendental
pregunta. Y durante milenios se ha ido divulgando; primero de boca
a oído, de maestro a discípulo personalmente y en el más absoluto
secreto; luego más tarde de maestro a grupos seleccionados donde
también permanecía la ley del silencio; después se ha ido
divulgando a gran escala, a través de los maestros, iniciados y
discípulos por todo el mundo. Y el conocimiento esotérico que enseñaban,
precisamente era cómo hacer despertar al hombre del sueño de la
ignorancia. Y cómo convertir el inconsciente en consciente, es
decir, hacernos poseedores de todo nuestro verdadero potencial que
heredamos de nuestro creador. En eso consiste el camino espiritual,
en ir despertando a nuestra verdadera naturaleza divina.
LA SUPRACONSCIENCIA
En
su origen, el hombre era un espíritu puro creado a imagen de dios y
vivía en el seno del eterno; pero todo lo que había vivido, en la
paz, en la bienaventuranza y en la luz, quedó olvidado y prácticamente
enterrado en el transcurso de su descenso a la materia. sin embargo
aquella experiencia quedó inscrita en esta región que los
iniciados llaman supraconsciencia, que es la región del futuro y
del pasado lejano, pero mucho más lejano aún que el pasado que
tenemos en común con los animales: el pasado de nuestra vida en el
"paraíso". para que este mundo sublime de la
supraconsciencia pueda aflorar a la superficie y expresarse, el
hombre tiene que dejarse llevar por ciertos impulsos superiores;
pero, evidentemente, es necesario un trabajo previo de organización
y de purificación interna para abrir algunos caminos hasta esta
región elevada de la conciencia superior; sólo entonces se
desencadenarán corrientes divinas de pura luz, de pura música,
de pura inspiración. de la inconsciencia en los reinos inferiores
pasamos a la consciencia del reino humano, y de la consciencia
humana pasamos a la supraconsciencia divina, que es el estado
natural del alma. sí, el alma divina es supraconsciente ya queveel
mundo de las causas, del origen de todos los efectos y procesos de
la vida. curiosamente, ser más consciente quiere decir precisamente
ser menos inconscientes, con lo cual podemos deducir, que debemos
ganar terreno al subconsciente, iluminarlo para que éste forme
parte del consciente. Una vez que nuestro pequeño consciente vaya
recuperando la capacidad de utilizar esa parte del subconsciente
que no podía controlar, es cuando empezamos realmente a ser
supraconscientes, mucho más conscientes.
La
intuición forma parte de la supraconciencia. La intuición es el
instrumento del alma. La verdadera intuición -que todos los
iniciados poseen- es el reconocimiento instantáneo de la verdadera
naturaleza de las cosas. La intuición está justamente por encima
del intelecto, y su función es de naturaleza divina y natural. Los
animales poseen instinto, los hombres poseen intelecto, y los
iniciados intuición. Son tres aspectos de un mismo patrón, pero
bien diferenciados, cada uno pertenece a un reino aunque con una
salvedad, el hombre puede desarrollar la capacidad de la intuición
trascendiendo el intelecto en una misma vida, y convertirse en un
iniciado, cosa que no puede hacer un animal por no estar
individualizado.
Podemos
hacer una tabla de correspondencias con estos tres aspectos, veamos:
|
REINO
|
ESTADO
|
NIVEL
|
|
Animal
|
Instintivo
|
Subconsciente
|
|
Humano
|
Intelectual
|
Consciente
|
|
Espiritual
|
Intuitivo
|
Supraconsciente
|
Muchos
filósofos, psicólogos y psicoanalistas han estudiado el problema
de los diferentes niveles de la consciencia. Lo que han dicho es
muy interesante, pero, a menudo, muy difícil de relacionar con la
experiencia de la vida cotidiana. Por ello daremos un ejemplo
sencillo que nos permitirá comprenderlo fácilmente:
“imaginad
que en una caída habéis recibido un golpe violento en la cabeza y
os habéis desmayado: estáis sumidos en la inconsciencia. Tratan de
reanimaros y empezáis a moveros ligeramente, sin abrir aún los
ojos: estáis en el estado de en los ejercicios espirituales de
“alineamiento”, utilizamos una técnica, para alinear los tres
cuerpos. Cuando los tres cuerpos: físico, astral y mental están
alineados, y no molestan con sus vibraciones inferiores. En ese
estado de quietud interior, es cuando el hombre puede actuar como
alma humana, coherente, libre y controlador de los tres cuerpos. En
ese punto de identificación superior con nuestra conciencia
elevada, es cuando podemos trabajar para hacer contacto con su
aspecto superior o alma divina. Y esto se consigue con la meditación,
y una vida espiritual -cuando hablamos de espiritualidad, no nos
estamos refiriendo a la vida mística, o santurrona a la que estamos
acostumbrados a creer. No se trata de aislarse del mundo y del
pecado, como comúnmente se cree. Sino de establecer en el mundo
cotidiano, en el mundo de todos los días y en cualquiera de sus
diversos aspectos, un puente por el cual podamos expresar todo
nuestro potencial de las mejores cualidades, consagrando
inteligentemente cada obra, cada acto, cada palabra, para el bien
común. Manifestando así; el espíritu en la materia; el reino de
dios en la tierra....... (Eso es vivir espiritualmente y con
plenitud).
Este
aspecto del alma (alma humana) desarrolla habitualmente su actividad
por medio de la mente concreta, habiendo sido proyectado desde el
alma hasta el interior de la materia en el momento de la primera
encarnación como auténtico ser humano. Durante el largo ciclo de
encarnaciones este aspecto se va haciendo progresivamente más
sensible a la carencia de su verdadero ser. La irresistible atracción
de la afinidad de su propia identidad le impele a perseguir esa
reunión como meta fundamental de su existencia, y ello promueve a
la elevación espiritual, a la "búsqueda".
Es
también llamada el alma total, y es la contraparte del alma
individual o humana. Ella, de alguna forma, participa con el resto
de las almas humanas, en los planos elevados, de la mística
"comunión de los santos" de la que hablan las tradiciones
cristianas. Nuestra alma divina es asistida y dirigida -en su
experiencia evolutiva- por esas elevadas entidades que reciben esotéricamente
el nombre de "ángeles solares". Los ángeles solares, son
realmente los arquetipos para el alma total, el modelo y el molde al
cual deben ajustarse en su desarrollo. Son asimismo denominados
hijos de la mente, y se les considera bajo esta óptica como frutos
del pensamiento de la mente universal (mahat). Ellos imprimen las tónicas
vibratorias para la expresión de las cualidades de razón, amor y
voluntad puras que habrá en su día de corresponder a la armonía
del alma total plenamente desarrollada. Son señores de sacrificio y
arquetipos de perfección humana. Reciben también el nombre de
"dyanes de fuego" en la doctrina secreta. Ellos vinieron
del corazón del sol (de ahí su nombre de ángeles solares), para
ayudar en la evolución del hombre, esto tuvo lugar en la raza lemúrica
ayudándonos a la individualización. Los ángeles solares
pertenecen al quinto reino de la naturaleza o súper humano, y están
unidos a cada hombre hasta que éste llegue a la cuarta iniciación.
Son, por lo tanto, ángeles que en perfecta unión con el alma del
hombre, les ayuda hasta que el espíritu puede hacerse cargo
plenamente de su reflejo un hombre terrenal......
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